FUNCIÓN DE LA PSICOMOTRICISTA

La actitud de la psicomotricista es de respeto, confianza y acogida a las producciones y emociones de los niños/as, facilitando la expresión y la comunicación.

La mayoría de sus acciones van dirigidas a:

  • Favorecer la iniciativa y responsabilidad del niño/a apoyando las propuestas que surjan.
  • Favorecer la autonomía y toma de decisiones de los niños/as.
  • Aprovechar las acciones que surgen para reforzar determinadas conductas.
  • Asegurar las acciones de los niños/as a través de la mirada, gesto, palabra... reconociéndolos.
  • Nombrar las acciones, las características de esas acciones, las diferentes partes del cuerpo...
  • Intervenir ante los conflictos e invitar a posibles soluciones. Potenciar la comunicación, acuerdos y resolución de conflictos entre los diferentes miembros del grupo.
  • Marcar límites y tiempos en la sala.

La psicomotricista entiende la sintomatología, la dificultad o desajuste motriz como un indicador sobre el que no se trabaja directamente. Su propuesta va a estar marcada por el proceso madurativo en que se encuentre el niño/a potenciando al máximo su expresividad, aquello que el niño tiene y que le produce placer, sabiendo que eso será al trampolín que le permita acceder a otras capacidades más maduras.


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